Una grúa en la acera a las ocho y media
El martes 21 de julio, a las 8:40 de la mañana, dos operarios municipales colocaron vallas metálicas sobre el tramo del Paseo de Castilla comprendido entre la calle Rosa de Lima y la avenida de los Cipreses. Fue una intervención de veinte minutos. Nadie avisó a los comercios.
Los vecinos que bajaban hacia la parada del autobús de la línea 4 vieron cómo se levantaban tres placas de la acera y cómo quedaba al descubierto el soporte de las señales verticales del carril, un detalle que a esa hora nadie relacionó con nada importante porque el autobús llegaba y la gente tenía prisa por subir.
Lo que se aprobó ese mismo día en la Junta de Gobierno es menos visible: la gestión del carril, que hasta ahora dependía de la concejalía de Obras y Servicios, pasa a manos de Movilidad. Eso significa un solo interlocutor para permisos, cortes y señalización, y también un calendario nuevo de actuaciones.
Para quien repara bicicletas en la zona, el cambio no es cosmético. Afecta a las fechas de los cortes, al horario en que se puede ocupar la vía pública y a la manera de justificar una incidencia. Manuel Domínguez, responsable de trabajos en Habilant Beam, lo resumió con una frase en el mostrador. «Nos han avisado con once días de antelación», dijo. La empresa está en el Paseo de Castilla 64 desde 2001, y su taller da a la acera que ahora cambia de manos.
Once días para recolocar cuarenta y dos bicicletas
En el almacén de Habilant Beam hay cuarenta y dos bicicletas en espera de intervención, según el recuento que Francisco Jiménez cerró el 22 de julio. La mayoría son revisiones de verano, frenos y transmisión, con alguna rueda en proceso de montaje. El almacén ocupa la parte trasera del local y tiene salida a un patio interior que comparte con la panadería de la esquina.
Ese patio es el único acceso para entrar y sacar bicicletas sin pasar por delante del mostrador. Si el corte del carril avanza hacia el número 64, el patio queda inutilizable durante las obras. No hay una segunda entrada.
La empresa no tiene otra sede, ni delegación, ni taller auxiliar: Paseo de Castilla 64 es la única dirección, y eso limita cualquier plan de contingencia a lo que quepa dentro del propio local, que en temporada alta ya se queda corto de espacio aunque no haya ninguna obra en la calle.
Lucía Hernández, que lleva las citas, ha empezado a llamar a los clientes con recogida a domicilio. «Tengo treinta y una personas avisadas y me faltan once», explicó el 23 de julio por la mañana. Las citas de recogida se concentran entre las 9:30 y las 14:00, porque por la tarde el tráfico en el Paseo de Castilla se complica y una furgoneta parada en doble fila genera más problemas que soluciones. El sábado se atiende con cita previa, y en agosto hay menos margen del habitual.
Lo que cambia para quien deja la bici
La reordenación tiene un efecto inmediato en el bolsillo de quien usa la bici a diario. Las plazas de aparcamiento para bicicletas del tramo afectado, unas veintiséis, quedarán fuera de servicio mientras duren las obras. Los usuarios tendrán que atarse a las barandillas del parque de la Alamedilla o bajar hasta la estación de Salamanca, donde hay anclajes junto a la entrada de la avenida de los Comuneros.
Sergio Sánchez, que atiende al público en el taller, ha comprobado el movimiento de los últimos días. «El lunes vinieron nueve personas a preguntar si seguíamos abiertos», contó. Tres de ellas no eran clientes habituales.
Venían de la zona de Garrido y de Chamberí, que es como se conoce aquí al barrio situado al otro lado del paseo, y buscaban un sitio donde dejar la bici mientras durase el corte, porque el aparcamiento de su calle estaba ocupado por las vallas desde primera hora y no había manera de encontrar un hueco libre cerca de casa.
El servicio de recogida a domicilio que ofrece la empresa no es nuevo, pero hasta ahora se usaba sobre todo en invierno. Cubre el entorno del Paseo de Castilla y calles cercanas. Con la obra, la demanda se ha desplazado hacia el norte, y hay direcciones que quedan lejos del radio habitual. La empresa no ha ampliado ese radio.
Un barrio que ya se organizó en 2008
No es la primera vez que el Paseo de Castilla se levanta. En 2008, las obras del colector de saneamiento duraron siete meses y obligaron a los comercios del tramo a reorganizar sus accesos. De aquella experiencia quedó una costumbre: los talleres y tiendas de la zona avisan entre ellos cuando llega una valla. Ahora esa red informal vuelve a funcionar por teléfono y por el grupo de la asociación de vecinos.
La asociación de vecinos del Paseo de Castilla ha pedido por escrito que las obras no coincidan con la primera quincena de septiembre, cuando vuelven las clases en el colegio público de la zona y el tráfico aumenta. La petición se registró el 22 de julio con el número de entrada 4.218. No hay respuesta todavía.
El Ayuntamiento mantiene que el cambio de gestión agilizará los permisos y reducirá los tiempos de espera. Fuentes del área de Movilidad explicaron que el objetivo es unificar criterios con otras vías de la ciudad y que las obras del tramo se ejecutarán por fases. No han detallado el calendario de cada fase ni la duración total.
Para Habilant Beam, el calendario es una cuestión práctica. La empresa no trabaja en vehículos, ni en instalaciones eléctricas, ni en circuitos de refrigeración, ni en la estructura de los edificios, y no aplica tratamientos de plagas.
Su actividad se limita a la reparación y el montaje de ruedas, el mantenimiento de bicicletas y el almacenamiento invernal. Eso significa que un corte de acera no interrumpe una obra ajena, pero sí la entrada y salida de bicicletas propias y de clientes.
El almacén de invierno, en el aire
El servicio de almacenamiento invernal se contrata entre octubre y noviembre, y suele ocupar la nave del patio trasero. Si el patio cierra durante el otoño, hay que buscar espacio dentro del local, que ya se queda corto en temporada alta. Manuel Domínguez calcula que cabrían unas dieciocho bicicletas menos de lo habitual. «No es una cifra dramática, pero es una cifra real», dijo.
La empresa no ha fijado precios nuevos ni ha anunciado cambios en las condiciones del servicio. Tampoco ha pedido a los clientes que adelanten recogidas antes de septiembre.
Lo que ha hecho es avisar por teléfono a quien tiene una bici en espera, y anotar en la agenda las direcciones alternativas de entrega por si el patio no se puede usar durante las semanas en que las vallas permanezcan montadas sobre la acera y el acceso quede reducido a la puerta principal, que da directamente al mostrador y no permite maniobrar con una bicicleta cargada sin interrumpir la atención al público.
Francisco Jiménez, responsable de almacén, revisa cada mañana la lista de bicicletas almacenadas y la coteja con las fechas previstas de entrega. El 23 de julio había once bicicletas que debían salir antes del 5 de septiembre. Todas salvo dos tenían dueño localizado. Las otras dos corresponden a clientes que dejaron la bici en primavera y que no han respondido a los avisos.
El teléfono del taller es el 923 205682, y el correo de contacto es [email protected]. La web es habilantbeam.click. En el mostrador hay una hoja con el horario de verano: de lunes a viernes, de 9:30 a 14:00 y de 16:00 a 19:00, y sábado con cita previa.
La obra del carril bici no es, en sí, un problema para el taller. Lo que complica el verano es la coincidencia de fechas, la falta de un segundo acceso y la certeza de que septiembre llegará con la agenda llena y el patio en obras. El barrio ya ha pasado por esto. La diferencia, esta vez, es que el interlocutor es otro y las reglas del juego se escriben en Movilidad.